La legalización de las máquinas de video tragamonedas está siendo ampliamente debatido por estos días. Es natural que las perspectivas del crecimiento de dinero que se avecinan sean sumamente atractivas para el gobernador Mitch Daniels y varios miembros de la Asamblea General. La idea de transformar todas las posibles formas de juego ilegales en legales trae dulces promesas de ingresos para el estado. Es incierto aún cuánto cosechará finalmente el estado gracias a las legalizadas máquinas de video tragamonedas. Pero si se aprueban, significará un gran paso hacia la expansión esencial del juego.
La razón de dicha polarizada propuesta es bastante simple. El ilegal juego de tragamonedas ya está en uso, sólo que el estado no ha visto ni un penique de estas operaciones. Este sencillo razonamiento, sin embargo, traspasa la infusión de una gran cantidad de problemas que lo acompañan, los cuales aún no han sido considerados por los legisladores.
Earl Crinols y David Mustard de la Universidad de Georgia, quienes han llevado a cabo un studio acerca del juego de casino, deducen rotundamente que los casinos incrementan todas las formas de crimen, sin incluir asesinato. Los miembros de la comunidad pueden beneficiarse de un temporal surgimiento de oportunidades de empleo, pero finalmente el crimen lo superará todo. Es muy improbable que la propuesta avance, debido a todos los efectos colaterales mencionados que el estado deberá hacer frente.
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