Según Tim Gallagher, asistente del fiscal del distrito del condado de Dallas, Texas, desde que las autoridades del condado comenzaron a procesar a las salas de juego y confiscar máquinas tragamonedas hace cinco años, se volvió casi imposible encontrar locales de tragamonedas operando abiertamente.
Aunque los operadores de máquinas de video tragamonedas han afirmado poder llevar adelante el negocio en forma legal mientras que no paguen en efectivo y, en cambio, entreguuen certificados u otros premios valuados en us$5 o menos, todos los negocios registrados operaban ilegalmente.
Sin embargo, los fiscales ya no están interesados en ver entre rejas a los operadores de tragamonedas ilegales. Ya que los casos de tragamonedas son considerados complicados para investigar y su proceso judicial puede durar meses, hoy en día, la fiscalía desea llegar a acuerdos conciliatorios.
Según Tim Gallagher, asistente del fiscal del distrito del condado de Dallas, Texas, desde que las autoridades del condado comenzaron a procesar a las salas de juego y confiscar máquinas tragamonedas hace cinco años, se volvió casi imposible encontrar locales de tragamonedas operando abiertamente.
Aunque los operadores de máquinas de video tragamonedas han afirmado poder llevar adelante el negocio en forma legal mientras que no paguen en efectivo y, en cambio, entreguuen certificados u otros premios valuados en us$5 o menos, todos los negocios registrados operaban ilegalmente.
Sin embargo, los fiscales ya no están interesados en ver entre rejas a los operadores de tragamonedas ilegales. Ya que los casos de tragamonedas son considerados complicados para investigar y su proceso judicial puede durar meses, hoy en día, la fiscalía desea llegar a acuerdos conciliatorios.
Durante años, las salas de tragamonedas han aprendido a esconder sus locales detrás de máscaras de inocencia. Por ejemplo, uno afirmó tener un negocio de teléfonos móviles. A pesar de que el ataque oficial sobre las salas de tragamonedas operadas en forma ilegal han reducido significativamente su número, éstas aún siguen operando.
Durante años, las salas de tragamonedas han aprendido a esconder sus locales detrás de máscaras de inocencia. Por ejemplo, uno afirmó tener un negocio de teléfonos móviles. A pesar de que el ataque oficial sobre las salas de tragamonedas operadas en forma ilegal han reducido significativamente su número, éstas aún siguen operando.
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