Según un reciente informe, tres hipódromos tragamonedas de Delaware, tales como el Harrington Raceway, ha experimentado un significativo incremento en sus ingresos, desde que fueron legalizadas las tragamonedas en los años 90. Las autoridades de juego de Delaware autorizaron la operación de las tragamonedas con el objetivo de reavivar la industria de las carreras en el estado.
El vocero del circuito Harrington, Matt Sparacino, ha dicho que antes de que las tragamonedas fueran legalizadas, el mismo funcionaba sólo unas cuantas semanas al año en una escala mucho menor que los 15 caballos que han corrido en cada evento del 2005.
Los miembros de la industria de las carreras de Delaware sienten una potencial competencia por parte de Pennsylvania y Maryland, donde se espera que las tragamonedas puedan operar en el futuro. Según las estimaciones de los expertos, los locales de tragamonedas de Maryland podrían hacer caer los ingresos de Delaware en us$80-85 millones, y en Pennsylvania, en us$30-35 millones.
Sin embargo, existen también opositores a la expansión del juego en el estado. La gobernadora Ruth Ann Minner se rehúsa a convertir en ley propuestas que piden nuevos casinos de tragamonedas en Wilmington y Georgetown.
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