Se espera que la Comisión para el Control del Juego de Pennsylvania, un organismo que regula las actividades de juego a lo largo del estado, caiga bajo serias presiones debido a una cuestión pendiente acerca de una licencia de operaciones de tragamonedas. Muchas personas influyentes de la industria del juego están intentando obtener licencias para tragamonedas y, según se informa, están deseosos de pagar por ellas.
Una licencia para hacer funcionar tragamonedas costará us$50 millones. Si bien el pasado verano los legisladores de Pennsylvania aprobaron una ley que prohíbe a los solicitantes de licencias hacer donaciones políticas, esta medida aún no ha sido implementada. Por ejemplo, los registros muestran que el presidente de Alco Parking, quien está intentando construir una sala de tragamonedas, ya ha donado tanto como us$50,000 a políticos de varios estados.
Con el fin de aprobar y otorgar una licencia para tragamonedas, los miembros de la comisión deben conseguir una “mayoría calificatoria”. Esto significa que todos los cuatro miembros designados por la legislatura, uno o más de los tres miembros nombrados por el gobernador, deben estar de acuerdo. Nick Hays, el vocero de la comisión, ha dicho que la decisión respecto a las tragamonedas no serán fácilmente influenciadas y los miembros de la Comisión seguirán el código de ética del estado.
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