Estudios llevados a cabo recientemente han demostrado que cada año, aproximadamente us$2 mil millones circulan a través de las tragamonedas instaladas en bases militares extranjeras, y que los militares recaudan cerca de us$120 millones de estas máquinas tragamonedas, anualmente. Sin embargo, existe un gran problema respecto a las tragamonedas militares. En algunos casos, las máquinas tragamonedas pueden causar serios problemas de adicción entre los soldados.
Investigaciones sobre el juego compulsivo muestras que en tiempos de guerra, debido a la tremenda presión psicológica y física cargada sobre ellos, las tropas que juegan son bastante vulnerables a la adicción. No obstante, si bien hace casi media década el Congreso ordenó al Pentágono estudiar el impacto de las tragamonedas militares sobre los soldados, el informe final no brindó ninguna información nueva y efectiva sobre el tema.
Si bien la adicción al juego entre los soldados es un serio problema que necesita atención, las autoridades de la armada presuntamente no la tratan en forma adecuada. Actualmente, existe un sólo programa, en el Campamento Pendleton de Oceanside, California, donde se ofrece tratamiento para los soldados adictos y sólo trata cerca de 25 casos al año.
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