Jeb Bush, un miembro de la delegación de Florida durante finales de los años ochenta, fue enviado a Lexington Ky con el objetivo de apoyar la campaña de Gulfstream Park para alojar pistas en las carreras de Breeder’s Cup. Por aquellos años, Bush, un hermano del por entonces futuro presidente y secretario de comercio de Florida, ha tenido un éxito aplastante en su gira promocional. El Breeder’s Cup sí llegó a Gulfstream nueve años más tarde, atrayendo a grandes multitudes de al menos 45,000 personas por vez.
Hoy, cuando las carreras han entrado en un frágil estado financiero y el tema de las máquinas tragamonedas ha surgido, Bush, ahora el gobernador, le ha dado la espalda a las carreras, haciendo campaña contra la legalización de las tragamonedas. Es más, Bush ha actuado con el fin de estorbar la proliferación de las máquinas del juego de tragamonedas, viajando hasta Miami y Fort Lauderdale pidiendo a los residentes no votar en favor de la propuesta. El gobernador advierte que cerca del 90% del dinero invertido en las tragamonedas será desperdiciado por los jugadores, dejando al estado con consecuencias lamentables.
Los ingresos de Gulfstream, sin las tragamonedas, fueron alguna vez de hasta $300,000 por día, pero esta temporada cayeron en serias dificultades. Las carreras no son visualmente atractivas y se parecen más a una zona en construcción debido al proyecto de remodelación de $145 millones. No obstante la unión de la coalición del juego antes del referéndum de marzo, las carreras no estaban suficientemente unificadas. Pero las autoridades de los hipódromos son cautelosas acerca de la lluvia de críticas de Bush, ya que saben que éste será una persona de influencia para el bosquejo de la ley sobre máquinas tragamonedas.
|