Si bien algunos jugadores siguen prefiriendo las máquinas de tragamonedas tradicionales que reparten monedas reales, numerosos casinos de los Estados Unidos ya se han cambiado a las tragamonedas sin monedas. Hoy en día, muchos afortunados ganadores reciben billetes de papel con códigos de barras en vez de monedas. La transición hacia las tragamonedas sin monedas ha sido motivada por las nuevas herramientas tecnológicas y los jugadores que buscan una experiencia de casino más higiénica. Algunos operadores de juego coinciden en que sus clientes ya no desean limpiar sus manos con toallitas descartables cada vez que juegan en las tragamonedas.
Algunos expertos de la industria del juego sostienen que, si bien la transición puede costarle a los casinos la pérdida de algunos clientes regulares, aún así vale la pena. Los expertos de la industria del casino estiman que las salas de juego ahorran hasta un 1.5% de costo operativo gracias a las máquinas de billetes. Además, los directores de los casinos sostienen que las máquinas tragamonedas sin monedas ayudan a recortar costos laborales y protegen a los empleados de lesiones, al no tener ya que contar, pesar y recargar las monedas.
En el 2000, International Gaming Technology (IGT), un importante fabricante de máquinas tragamonedas, introdujo por primera vez las tragamonedas sin monedas en Las Vegas. La nueva tendencia ganó tanta popularidad que los establecimientos de juego ubicados desde Missouri hasta Maine, así como también la gran mayoría de los casinos californianos, pasaron a las máquinas de billetes. Sin embargo, al costar las nuevas tragamonedas aproximadamente us$15,000 cada una, las viejas tragamonedas con monedas probablemente continuarán operando en las localidades más remotas de los Estados Unidos.
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